Barcelona, Cataluña, España y el resto del mundo, cuentan con un legado de arquitectura y arte personificado en la figura de Antoni Gaudí – arquitecto, artista y genio único e irrepetible -.
Antoni Gaudí creció en el Camp de Tarragona, zona pedregosa rodeada de viñas i olivos. Desde muy temprana edad, observó con atención toda esta naturaleza que le rodeaba y la aplicó a su genialidad técnica arquitectónica y artística.
No nos deja de sorprender, descubrir en su obra la similitud de los arcos de los desvanes (Casa Batlló) con los esqueletos de los vertebrados, o la forma de las columnas que crecen como ramas de un árbol emulando, como si se tratara de un bosque encantado (Sagrada Familia).

La naturaleza es una constante en toda su obra. Desde los motivos florales, que se utilizaba en la corriente modernista, hasta la impetuosidad del oleaje del mar en balcones y muros.
Gaudí hace trabajar nuestra imaginación envolviéndonos en una arquitectura viva donde el mínimo detalle está pensado y calculado. Su técnica se basaba en menos cálculos matemáticos, ya que desconfiaba de ellos, y más en demostraciones reales que le llevó a realizar numerosos experimentos para calcular las cargas de una estructura. Haciendo maquetas a escala real, siendo el medio más utilizado entre ellas las de yeso. Cuando estas no le servían para avanzar en su proyecto inventaba nuevos modelos como un entramado de cordeles de los que colgaban saquitos con perdigones y el peso del metal era proporcional a la carga que tenía que soportar el edificio. Y así, al estudiar la forma que iban teniendo los cordeles, se podía dibujar la distribución de las columnas y los arcos.
Este método lo aplicó en la cripta de la Colonia Güell, donde el arquitecto sólo tuvo que pasar a escala real lo que había observado en la maqueta.
Gaudí no estuvo solo ante sus genialidades, sino que supo reconocer y rodearse de buenos artesanos y artistas. De ese modo, pudo llevar a cabo su obra, que solo podía formar con materiales como la madera, la piedra y la forja. Gaudí era capaz de trabajar un material tan frío como la forja, y transformarlo en balcones, rejas y lámparas, dejando un rastro de movimiento y exquisitez en las formas, que hace olvidar al espectador de su obra el origen de este material industrial.
Su planteamiento pionero, le llevó también a incorporar materiales de otras construcciones a nuevas obras, principalmente material de forja, aplicando por entonces, el innovador concepto de reciclaje. Trabajó con la misma imaginación con materiales como el vidrio, el ladrillo, la piedra y el yeso.





